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Por: L.N. Carmen Janet Bautista Orduño

Las grasas son un grupo diverso de compuestos químicos que no se disuelven con facilidad en agua pero si en otros disolventes orgánicos, como cloroformo, benceno y éter. Las grasas son muy importantes para el cuerpo humano, ya que almacenan y suministran energía, aíslan y protegen el cuerpo, transportan vitaminas y forman parte de algunas hormonas importantes.

Las grasas cumplen muchas funciones en nuestro organismo por lo cual no podemos decir que sean malas y prescindir de ellas. Sin embargo, al igual que otros nutrimentos como los hidratos de carbono y las proteínas, para que nuestra alimentación sea equilibrada, estos deben guardar cierta proporción. Se recomienda que de un 25 a 35% de las calorías totales de todo lo que consumimos en un día provengan de grasas. Además dentro de estas mismas, existen dos tipos, las cuales también se recomiendan consumir en cierta proporción, las saturadas y las insaturadas.

En términos generales, podemos distinguir de una forma muy sencilla que la grasa saturada es la que a temperatura ambiente se encuentra en forma sólida, como la manteca, la grasa del tocino o la mantequilla. Este tipo de grasas no son recomendables para la salud porque aumentan las concentraciones de colesterol LDL o “malo” y reducen las del colesterol HDL o “bueno”, lo cual incrementa el riesgo cardiovascular. Cuando la dieta contiene una elevada cantidad de grasas saturadas se favorece el proceso de acumulación de colesterol en las arterias y esto a su vez puede producir a mediano o largo plazo un infarto.

Diversos organismos internaciones señalan que el consumo de grasas saturadas no debe ser mayor a 10% de la ingesta calórica diaria. Los alimentos de origen animal también son una fuente importante de grasas saturadas, como los lácteos, las vísceras o cortes de carne con grasa. Es muy importante aclarar que algunos productos vegetales también contienen grasas saturadas como el aceite de coco o de palma.

En cuanto a las grasas insaturadas, una forma de identificarlas es que al contrario de las grasas saturadas, son líquidas a temperatura ambiente. Se consideran más saludables que las grasas saturadas ya que pueden contribuir a reducir las concentraciones de colesterol LDL o “malo” y aumentar las concentraciones del colesterol HDL o “bueno”, lo cual disminuye el riesgo cardiovascular. Dentro de las grasas insaturadas también podemos mencionar dos tipos, y podemos encontrarlas en los siguientes alimentos:

  • Monoinsaturadas: aceite de oliva, aceite de canola, nueces, aguacate.
  • Poliinsaturadas: aceite de cártamo, aceite de maíz, aceite de soya, linaza, semillas de calabaza o girasol y pescados grasos.

De acuerdo a la información anterior, no podemos decir que las grasas sean malas y tener una dieta libre de grasas, pues también son necesarias para la salud y el bienestar, sin embargo, podemos escoger comer grasas saludables o alimentos que las contengan.